Cambiar de dominio no equivale a cambiar de alojamiento. Tampoco un rediseño requiere necesariamente modificar todas las URLs. La planificación depende de lo que realmente vaya a cambiar.
Cambio de dominio o estructura de URLs
Las direcciones visibles cambian. Necesitamos un inventario de origen, correspondencias de destino, redirecciones permanentes pertinentes y una validación de las nuevas URLs.
Decisión importante: Las redirecciones deben responder a equivalencias reales; no conviene dirigir indiscriminadamente todas las páginas antiguas a la portada.
Cambio de CMS o plataforma
WordPress, una tienda online o un CMS propio pueden generar URLs, metadatos, paginación y HTML diferentes. Analizamos qué comportamientos debemos preservar.
Decisión importante: Aunque algunas URLs permanezcan iguales, la arquitectura, el renderizado y los datos estructurados pueden cambiar.
Rediseño o reestructuración de contenidos
Una nueva navegación, un catálogo distinto o la consolidación de páginas puede alterar la forma de descubrir e interpretar la información.
Decisión importante: No todas las páginas antiguas necesitan una equivalente; las eliminaciones y consolidaciones requieren decisiones editoriales.
Cambio de hosting o infraestructura
Si las URLs públicas no cambian, el trabajo se concentra en continuidad, DNS, disponibilidad, TLS, recursos, registros y capacidad del servidor.
Decisión importante: No debe aplicarse por defecto el mismo procedimiento que a un cambio de dominio.